Entrada dedicada a todos los pueblos que peregrinan en rogativa (o han peregrinado a lo largo de los siglos) a San Juan de Peñagolosa
Ruega por nosotros
LA ALTITUD
La altura sobre el nivel del mar se conoce técnicamente como altitud. Se expresa en metros sobre el nivel del mar, que se suele abreviar en m s. n. m.
Ranking de altitudes (m s. n. m.) de cada pueblo y de San Juan
Mediterráneo (2014) fue la primera (o de las primeras) gran publicación promocional de Camins de Penyagolosa y los datos son muy dispares, por lo que no vamos a tenerlos en consideración.
Las diferencias entre la distancia que facilitan los tracks GPS y el libro de García-Esparza (2023) son pequeñas y consistentes: el GPS da sistemáticamente entre un 0,1% y un 2,5% menos de distancia que García-Esparza (media de −1,7%). La principal explicación es que los puntos de inicio y final de cada medición no se han tomado exactamente en el mismo lugar. Incluso en los propios tracks, el punto final — que tendría que ser el mismo para todas las rogativas — es diferente para cada pueblo, lo que se debe al origen (Wikiloc) de cada track.
Es importante tener en cuenta que el camino espiritual, el que opta a ser declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, se inicia en el interior de la iglesia de cada pueblo y termina en el interior de la Ermita de San Juan. Los paneles del proyecto Camins de Penyagolosa están colocados a las afueras de los pueblos, cuando empieza el camino rural, y los tracks de Wikiloc comienzan y terminan donde cada autor encendió y apagó el GPS. Las procesiones, además, rodean la ermita de San Juan por fuera, entrando por la puerta opuesta al aparcamiento, lo que alarga ligeramente el recorrido. Por lo tanto, la distancia real de cada rogativa puede ser algo mayor que la que registran los tracks.
En todo caso, podemos decir que el pueblo más alejado del ermitorio es Culla (26,3 km), seguido de Les Useres y Ludiente, prácticamente empatados (~24,5 km). El más cercano es Chodos (6,5 km), seguido de Vistabella (8,5 km).
EL DESNIVEL (D)
En este caso, la altitud del ermitorio menos la altitud en el punto de inicio del track nos da el desnivel entre el pueblo y San Juan.

El desnivel indica solo la diferencia de cota entre el principio y el final del camino, sin tener en cuenta las subidas y bajadas intermedias.
El segundo bloque lo forman Villahermosa (+526 m) y El Castillo (+482 m), en cotas en torno a los 740-790 m, con desniveles intermedios de unos 500 m.
El tercero agrupa a los pueblos altos de la contornada de Peñagolosa:
- Vistabella (+1 m) y el ermitorio están a la misma altitud a efectos prácticos.
- El Puerto (−153 m) es el único caso de desnivel negativo: situado a 1.421 m, el peregrino descendía en términos netos hasta el ermitorio.
El desnivel, por sí solo, puede inducir a error en la valoración de la dureza de una rogativa.
Culla, con solo +187 m, parece una peregrinación cómoda, pero el desnivel engaña. Como vamos a ver a continuación, su camino acumula un ascenso en altura casi cinco veces más que su desnivel.
Del mismo modo, El Puerto, que en términos netos desciende 153 m, acumula casi tres veces más de subida.
El desnivel es un dato necesario para situar cada pueblo en relación con el ermitorio, pero insuficiente para valorar el esfuerzo físico de la peregrinación.
El Puerto merece una mención especial: pese a que su desnivel es negativo (−153 m, el ermitorio está más bajo que el pueblo), acumulaba 443 m de ascenso. El camino no era un simple descenso, sino que cruzaba barrancos y lomas que obligaban a subir repetidamente antes de llegar al santuario.
Camí empedrat por el que pasaba la rogativa de Lucena [foto: D. CS-Camins P.]
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DESNIVEL NEGATIVO ACUMULADO (D-)
El desnivel negativo acumulado (abreviado: D-) es la suma de todos los tramos de descenso a lo largo del recorrido.
El desnivel negativo acumulado (abreviado: D-) es el complemento del D+: si el D+ mide cuánto subió el peregrino en total, el D− mide cuánto bajó.
La relación entre ambos valores y el desnivel es directa: D+ − D− = desnivel. Es decir, el D− puede deducirse matemáticamente de los otros dos datos, pero examinarlo por separado permite apreciar un aspecto del camino que las otras estadísticas no hacen visible: cuánto descendía el peregrino antes de llegar al santuario.
El ranking por D− altera notablemente el orden respecto al D+.
Les Useres se mantiene en primer lugar (739 m), pero Culla salta al segundo puesto (723 m), muy cerca de Les Useres.
Este dato es revelador: Culla, que por desnivel ocupaba el octavo puesto (+187 m) y por D+ el sexto (892 m), resulta ser la segunda rogativa con más descenso acumulado. Su camino de 26,3 km discurre por un terreno tan ondulado que el peregrino baja casi tanto como sube: un perfil de desgaste continuo, sin la recompensa de una ganancia neta de altitud.
Lucena ocupa la tercera posición (666 m), coherente con un camino que, pese a su distancia relativamente corta (19,3 km), atravesaba barrancos profundos.
Ludiente baja al cuarto puesto (599 m), y El Puerto sube al quinto (584 m).
El caso de El Puerto es singular: siendo la única rogativa con descenso neto (−153 m), es lógico que su D− supere a su D+ (584 m frente a 443 m), pero lo que sorprende es la magnitud del D−, que sitúa a este camino por delante de El Castillo (503 m) y Atzaneta (431 m).
En el otro extremo, Chodos (194 m), Villahermosa (206 m) y Vistabella (291 m) son las rogativas con menos descenso acumulado.
Vistabella, presenta el ratio más equilibrado de todos (D+ 293 m, D− 291 m, ratio 1,01): su camino subía y bajaba en proporciones prácticamente idénticas, llegando al ermitorio a la misma cota de partida.
Villahermosa destaca por su bajo D− en relación con su D+ (735 m): un ratio D+/D− de 3,6 que indica un camino de ascenso casi continuo, con muy pocos descensos intermedios.
Chodos, con el D− más bajo de todos (194 m), tenía el camino con menos bajadas: una subida corta y relativamente directa hasta el santuario.
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El D− acumulado también tiene relevancia física.
Aunque en senderismo se tiende a valorar el esfuerzo por la subida, el descenso prolongado en terreno de montaña castiga las articulaciones -especialmente las rodillas- y exige atención constante al terreno.
Para los peregrinos que caminaban con calzado rudimentario por senderos sin acondicionar, los 723 m de descenso acumulado de Culla o los 666 m de Lucena representaban un esfuerzo físico considerable que el desnivel, por sí solo, no refleja.
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El análisis de la altitud, distancia, desnivel, D+ y D− nos ha llevado a diferentes matices a la hora de valorar las procesiones a San Juan.
Los km-esfuerzo nos permiten ordenar, en un único valor, las diez rogativas por su dureza relativa.
Les Useres ocupa el primer puesto con 40,5 km-esfuerzo, la cifra más alta con diferencia. Su camino combinaba una distancia larga (24,5 km) con el mayor D+ acumulado de todas las rogativas (1.606 m). El resultado que obtenemos es que los 24,5 km equivaldrían, en términos de esfuerzo, a caminar más de 40 km en llano.
Ludiente le sigue de cerca con 38,6 km-esfuerzo, fruto de una distancia similar (24,3 km) y un D+ de 1.430 m. Hay que recordar, además, que la ruta histórica de Ludiente se perdió tras el cese de la peregrinación hacia 1913 y que el trazado actual quizás está afectado por la construcción de pistas forestales (por ejemplo, en zona del Mas Quemau en El Castillo) y otros factores, por lo que la dureza del camino original podría haber sido mayor.
En tercera posición aparece Culla con 35,2 km-esfuerzo, un resultado que habría sido difícil de prever a partir del desnivel (+187 m, octavo puesto) o de la distancia sola (26,3 km, primer puesto). La combinación de ambos factores, y sobre todo el D+ acumulado de 892 m a lo largo de un track constantemente ondulado, sitúa a Culla como la tercera rogativa más dura. Su perfil de esfuerzo es singular: no tiene la gran subida final de Les Useres o Ludiente, sino un desgaste continuo de sube y baja que, como vimos al analizar el D−, hacía que el peregrino descendiera 723 m además de subir 892 m.
Lucena y Atzaneta comparten la cuarta y quinta posición con 33,1 km-esfuerzo cada una (la diferencia real entre ambas es de solo 0,08 km-esfuerzo, estadísticamente irrelevante). Pese a este empate en dureza global, sus perfiles son muy distintos.
Lucena concentraba un D+ extraordinario (1.383 m, el tercero más alto) en solo 19,3 km: un camino corto pero brutalmente vertical, con barrancos profundos y costeras pronunciadas.
Atzaneta, en cambio, distribuía su ascenso (1.257 m) de forma más progresiva a lo largo de 20,5 km, con el ratio D+/D− más alto de los dos (2,92 frente a 2,08), lo que indica un camino que subía de forma más sostenida y con menos descensos intermedios.
El Castillo ocupa el sexto puesto con 28,7 km-esfuerzo, a notable distancia del grupo de cabeza. Su D+ de 997 m duplica el desnivel neto (+482 m), revelando un camino que atraviesa barrancos antes de alcanzar el ermitorio.
A partir de Villahermosa (18,1 km-esfuerzo) se abre un escalón claro: las cuatro rogativas restantes tienen menos de la mitad de la dureza de Les Useres.
El Puerto (15,0) es un caso particular: pese a descender en términos netos, su D+ de 443 m sobre 10,5 km le otorga una dureza no despreciable.
Vistabella (11,4) y Chodos (10,5) cierran el ranking como las rogativas más accesibles, coherente con su cercanía al santuario.
Rogativa de Les Useres a San Juan: los peregrinos de Les Useres [foto D.CS-Camins de P.]
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Esta medida de la dureza es una estimación:
Como vimos al analizar el D−, el descenso prolongado en terreno de montaña también influye en la dureza de la ruta y tiene un coste físico real que esta fórmula no recoge.
En ocasiones, en estadística al añadir más factores, si no se hace bien, se empeora la precisión de la fórmula predictiva en lugar de mejorarla.
cualitativamente,
que rutas con un D− elevado, como Les Useres (739 m), Culla (723 m), Lucena (666 m) y Ludiente (599 m), son mucho más duras de lo que indica la tabla de dureza que hemos confeccionado, pero la regla de Naismith ya nos dice que estos cuatro pueblos están a la cabeza de las rutas más exigentes.
No existe una fórmula universalmente aceptada para ponderar los km, el ascenso acumulado y el descenso acumulado.
Pero hoy en día, el análisis estadístico de los tracks nos revela las dimensiones físicas de estas decisiones:
La rogativa de Les Useres, la más dura.
Ludiente, la segunda más exigente, con un camino perdido y recuperado.
Culla, con un desnivel modesto, oculta un camino de desgaste continuo.
Lucena, el camino más brutalmente vertical de los diez.
Atzaneta, un ascenso largo y sostenido, casi sin descanso en la subida.
El Castillo, su camino duplica el esfuerzo que promete el desnivel.
Villahermosa, la rogativa que más subía y menos bajaba: ascenso casi puro hasta San Juan.
El Puerto, el único pueblo que desciende hacia el ermitorio y el único de Teruel.
Vistabella, lo que esconde la aparente igualdad de cota.
Chodos, la intensidad en la cercanía.
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El dato más revelador es que ninguna rogativa era realmente sencilla.
Estas cifras ponen números a lo que los peregrinos ya sabían con los pies y con la fe. Porque las rogativas no eran excursiones: eran actos de necesidad y de confianza en San Juan, y las condiciones del camino — el esfuerzo, el calor, el oraje de la alta montaña — formaban parte inseparable de la ofrenda.
Mediterráneo (2014): Camins del Penyagolosa: candidatura a patrimoni mundial. Castellón: PECSA-El Periódico Mediterráneo-Grupo Zeta.
García-Esparza, Juan A. coord. (2023): Camins de Penyagolosa: territori vernacle de necessitat i fe / territorio vernáculo de necesidad y fe. Castellón: Diputación de Castellón.
































