13 agosto 2026

1795: Cavanilles y los pueblos que se ven desde Peñagolosa

¿Quién era Cavanilles?

Antonio José Cavanilles fue un botánico valenciano.

Entre 1791 y 1793, recorrió el Reino de Valencia para hacer, por encargo, un estudio geográfico lo más completo posible para tener conocimiento de primera mano de la población y los recursos naturales. 

El resultado fue sus 

Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia

publicadas en dos tomos entre 1795 y 1797. 

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Cavanilles ubica los pueblos que se ven desde la cumbre de Peñagolosa

Durante su recorrido por Castellón, Cavanilles subió a Peñagolosa y desde allí hizo lo que todos hacemos cuando subimos: maravillarnos de todo lo que se ve.

Y como viajero ilustrado miró, contó lo que veía y midió las distancias.

Lo que nos dejó es una panorámica ordenada por cuadrantes, del nordeste al noroeste, en la que va nombrando cada pueblo visible y estimando su distancia en leguas.


Fragmento del mapa de Peñagolosa (Cavanilles 1795: 87)

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Cavanilles nos ofrece su visión desde la cumbre de Peñagolosa

Vamos a ver con sus ojos:

"Mirando al nordeste se descubre Vistabella á una legua de distancia, 

y, casi en la misma visual, Ares á cinco leguas con corta diferencia. 

Torciendo hacia el oriente se presentan la ermita de Benasál 

y el castillo de Culla á quatro leguas; 

Benafigos cae al oriente obra de tres leguas. 

Entre el oriente y mediodía se ve Cabanes á seis leguas,

Adsaneta á tres y media , 

Chodos á mas de dos , 

y Vilafamés á cinco. 

Revolviendo la vista hacia el mediodía se descubre 

Lucena á dos y media , 

y San Christóbal de la Alcora una legua mas lejos. 

Pasando desde el mediodía hacia poniente se ofrecen 

el Castillo de Villamalefa y Zucayna á dos leguas y media, 

y últimamente Villahermosa

que parecía sepultada en un abismo, á una legua de distancia.

Por el último quadrante ó norueste se extiende el reyno de Aragón,

y en él se descubren 

el Puerto á poco mas de dos leguas , 

y Mosqueruela hacia el norte algo mas apartada"

(Cavanilles 1795: 87)

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Lo primero que llama la atención es el método.

Cavanilles no mira al azar:

barre el horizonte por cuadrantes, empezando por el nordeste con Vistabella y Ares, girando hacia el este y el sur, y cerrando el círculo por el noroeste con El Puerto y Mosqueruela, ya en Aragón.

Es una mirada sistemática, de naturalista ilustrado, no de viajero impresionado por el paisaje.

La única imagen expresiva es la de Villahermosa.

A Cavanilles le parece "sepultada en un abismo".

Villahermosa, tal y como hemos visto en la entrada de las estadísticas de las Rogativas a San Juan, de las 10 rogativas que iban a San Juan, era la que realizaba un ascenso casi puro hasta San Juan:
 era la que más subía y la que menos bajaba.

Y de San Juan, a Peñagolosa.

La impresión de 1795 sigue siendo válida: 

de todos los pueblos cercanos que se ven 

(Chodos, Vistabella, El Puerto y Villahermosa),

es el que está más bajo y el que impacta más porque lo vemos asomados al cinglo y nuestra mirada no se dirige al horizonte, sino hacia abajo.

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Las distancias de Cavanilles a cada pueblo desde la cumbre

"He puesto por estimación estas distancias después de contar las horas

empleadas en las travesías y los rodeos que ocasionan los montes y barrancos. 

Así por exemplo, cuentan tres horas desde la cumbre del pico hasta Vistabella , y se

emplean dos en baxar y atravesar collados y barrancos.

Quatro empleé yo desde Vistabella á Villafranca, 

pero de ellas gasté una en baxar al cauce del Monleon, 

y cinco quartos en subir á las alturas, 

sin adelantar tres quartos de legua de camino"

(Cavanilles 1795: 88)

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Las distancias en leguas son estimaciones basadas en horas de camino, como él mismo explica, y hay que tomarlas con esa cautela.

Pero el orden relativo es coherente: 

- Vistabella y Villahermosa, que son los pueblos más cercanos a la cumbre, aparecen a una legua;

- Chodos y Lucena a dos o tres; 

- Cabanes y Vilafamés, ya en el llano litoral, a cinco o seis.

***

Por lo tanto, Cavanilles no convierte horas en leguas sin más, 

sino que intenta descontar el terreno perdido en subidas, bajadas y rodeos.

Eso da más crédito a sus cifras y, de paso, muestra que era un observador cuidadoso.

Sin entrar en distancias exactas, la proporción es razonable.

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Bibliografía

Cavanilles, A. Josef (1795): Observaciones sobre la Historia Natural, Geografia, Agricultura, poblacion y frutos del reyno de Valencia. Tomo I. Madrid: Imprenta Real.



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